Mateus-Solano-protagonista-de-Rastros-de-Mentiras Por Jorge Villa

Como ya casi es habitual en nuestra programación televisiva, el espacio de la telenovela cubana se deja para el verano. El mismo se reemplaza en la programación habitual en algunas ocasiones, por la presencia de algún que otro teleplay o dramatizado, el cual no acaba de encontrar la puerta que lo lleve a la preferencia del respetable.

Por otra parte, a pesar de la obvia preferencia que tuvo en la tele audiencia el policiaco UNO, el mismo continúa sin ofrecer nuevas entregas, mientras que Tras la huella sigue encerrada en una fórmula de dramatización que a estas alturas del juego comienza a dar señales de obsolescencia.

Dado este breve panorama televisivo, no queda más opción que mirar hacia las entregas foráneas, particularmente a la telenovela Rastros de mentiras, que durante una buena etapa del año en curso captó la atención del televidente cubano.

Rastros de mentiras, cuyo título original es  Amor à Vida fue producida por la cadena de televisión  Rede Globo y salió al aire por primera vez en Brasil el 20 de mayo de 2013 con una entrega de 221 capítulos. Su permanencia en la pequeña pantalla de ese país duró hasta el 31 de enero de 2014 y su éxito no se hizo esperar. Fue escrita por Walcyr Carrasco y la dirección general correspondió a Mauro Mendonça Filhocon con la colaboración de Daisy Chaves, Eliane García, Daniel Berlinsky y Márcio Haiduck.

Su trama responde a los cánones establecidos para las telenovelas, donde las casualidades, las situaciones inverosímiles y los puntos extremos son aceptados por el espectador, en ese juego tan traído de la suspensión de la credulidad que sumerge a los consumidores de este tipo de producto. Pero si algo hace que el espectador asimile con benevolencia todas las tramas y subtramas que pasean ante sus ojos, se debe al alto nivel de actuación al cual nos tienen acostumbrados las telenovelas brasileñas, consecuencia de una rigurosa y  bien lograda selección de actores  y actrices.

Varios premios en la categoría de actuación obtuvo Rastros de Mentiras, sobresaliendo el actor Mateus Solano, quien con su personaje de Félix se alzó con el galardón de Mejor Actor que otorga O Globo, la Asociación de la Prensa  ACPA, Quem de Televisão, Extra de Televisão, Prêmios Nick, Premio Contigo de TV, entre otros. Otros actores y actrices galardonados por diferentes instituciones y asociaciones fueron Paolla Oliveira por su personaje de Paloma, al igual que la joven Tata Werneck por su Valdirene. Veteranos como Antônio Fagundes, Susana Vieira y Nathalia Timberg también recibieron galardones de actuación y la niña Klara Castanho recibió varios reconocimientos como Mejor Actriz Infantil.

Es indudable que la cadena de televisión brasileña Rede Globo va a la cabeza en lo que se refiere a la producción y calidad de las telenovelas en América Latina. La fórmula del éxito la ha encontrado, donde los amores prohibidos, las pasiones malsanas, la excesiva ambición y las bajas acciones son sus ejes centrales y es ahí donde me quiero detener. Tomando como ejemplo Rastros de Mentiras, o cualquier otro título exhibido en años anteriores, se observa generalmente la presencia de una familia disfuncional, donde están presente casi todos los valores negativos que puedan existir, pero lo más preocupante es que llegamos a identificarnos tanto con los personajes de la trama, que poco nos importa si fulano engañó a mengana y se acostó con ciclana para vengar a un ser querido, o si la pasión cegó a tal punto a Pepito que terminó matando a Jaimito. Como bien rezaba el título de una antigua telenovela proveniente de Brasil, Todo Vale. Si se llega hacer valer ciertos “rastros de valores” en la trama, es a través de escenas donde se muestra un arrepentimiento tardío, generalmente en los últimos capítulos, y la aceptación por parte de todos los presentes, familiares o no, de una especie de “aquí no ha pasado nada y volvemos hacer una familia respetable y feliz”, aunque el hecho haya sido un intento de asesinato, una ambición avasalladora o un adulterio consumado. Es una oda a “todos somos humanos y cometemos errores”, aunque estos errores sean los más repulsivos y condenables. Los malévolos que son afortunados socialmente son perdonados, mientras que los no afortunados han de terminar en prisión o morir achicharrados. En el caso que nos ocupa la fórmula se cumple y “la bella” escena final de padre e hijo agarrados de la mano diciéndose que se aman, no es más que el resultado de una bien desarrollada falacia.