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Por Jorge Villa


En la XXXVI edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el jurado de SIGNIS Cuba, decidió otorgarle una mención al filme cubano La pared de las palabras, del realizador Fernando Pérez.
El tema de la incomunicación ha sido tratado en el cine varias veces. Grandes directores como Michelangelo Antonioni, Ingmar Bergman y más recientemente Michael Haneke, han dejado su impronta muy personal sobre este tópico. Ahora es el cubano Fernando Pérez, quien se acerca al tema de la incomunicación. Pero ¿es La pared de las palabras solamente una película sobre la incomunicación?. Sin temor a equivocarme, diría que no.
Indudablemente el tema de la incomunicación está presente, particularmente en las secuencias que tienen lugar en la institución mental, donde los pacientes parecen comunicarse momentáneamente entre sí, para después caer en un vacío de existencia total. La inclusión de planos de largos silencios, de paseos solitarios, donde el entorno y la soledad se conjugan como una misma cosa, reflejan también esa alienación. Pero también es un filme intimista sobre la entrega completa de una madre por su hijo, de su angustia y sacrificio por atenderlo, sacrificio que puede llegar a los límites de la autodestrucción.
Tema atípico en el cine cubano, la película, basada en un guión original de Zuzel Monné, narra la historia de Luis, un joven que desde sus primeros años de vida le es imposible comunicarse por medio de las palabras o el lenguaje corporal. Las reacciones que esta situación tan particular desencadena en los distintos miembros de la familia, es también eje central de la trama.
Con una indudable carga emocional, que en las escenas climas impactan al espectador, La pared de las palabras, es una de esas películas de varias lecturas, que nos hacen reflexionar y cuestionarnos. Gran parte de ese impacto se encuentran en las acertadas actuaciones de todo el reparto. Jorge Perugorría, mejor que nunca, regala una sincera y emotiva actuación, apoyada brillantemente por la solidez interpretativa de esa gran actriz del cine cubano y latinaomericano que es Isabel Santos. Ambos muy bien secundados por Carlos Enrique Almirante, de quien no cabe dudas ha madurado como actor y la siempre talentosa Verónica Lynn.
La pared de las palabras no es una película dirigida al gran público, a pesar que desde el punto de vista de su lenguaje cinematográfico es bastante convencional, pues su realización puede catalograse como clásica. Es una película, que a decir de su mismo director "requiere del espectador un estado de ánimo especial para verla".